Por un ratito hemos sentido que viajábamos a alguna remota provincia de China, y tomábamos lecciones de monjes. Maestros en busca de buena salud física y espiritual, a través de esta técnica, el kung-fu, tan enriquecedora para enseñar a nuestros hijos a ser grandes en el camino. Porque más que luchar con el cuerpo hemos aprendido a luchar con la mente, y aprender valores como la humildad, la honestidad, la justicia, la confianza, la paciencia o la voluntad.

Y si te cuento, Blog

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«No te limites a soñar —es lo que parecen decir los autores— o a esperar a que alguien resuelva el problema por ti. Tú puedes llegar a conseguir incluso lo que parecía inalcanzable. Depende de ti (y de los aliados que encuentres por el camino).”

Vichi de Marchi, REVISTA LIBER Nº 107