Los personajes y escenarios, espigados y rebosantes de luz, recuerdan la estética de los publicistas y cartelistas de la primera mitad del siglo XX y aportan un matiz exclusivo a esta bella propuesta, un sincero elogio del velocípedo, ideal para comenzar a degustar la poesía en pequeñas dosis.

Canal Lector

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La bici­cleta ama­ri­lla, un relato en verso de Mat­teo Pelliti acom­pa­ñado de las extra­or­di­na­rias ilus­tra­cio­nes de ins­pi­ra­ción futu­rista de Ric­cardo Guasco. El pequeño Jua­nito, la ciu­dad, el deseo de tener una bici­cleta ama­ri­lla per­fec­ta­mente equi­pada y veloz, el sueño hecho reali­dad por el padre a par­tir de un cua­dro oxi­dado y la pro­mesa de una ciu­dad más habi­ta­ble a base de peda­leos. Una preciosidad.

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El día se abre radiante. Cojo un libro como este, luminoso, sencillo, con rima, muy bien llevado. Disfruto de la historia. De ese hijo embobado en el escaparate, de la sorpresa de su padre, de cómo los objetos vuelven a la vida. Sonrío, no sé si por sus propios deseos o por los míos…

Román Belmonte, Dónde Viven Los Monstruos

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¿Por qué no se editan más libros cómo este? ¿Tan difícil es combinar la poesía con el arte y, al mismo tiempo jugar con los espacios, los colores y ? Amo las bicis, sí; es cierto. Pero no solamente por eso recomiendo leer este libro. Es un derroche de energía y de ansias de descubrir un mundo a nuestros pies con el viento a favor o en contra pero siempre hacia delante. Me ha gustado saber de los sueños de un niño de ciudad que sabe que la felicidad tiene muchas caminos a los que se puede llegar dando rodeos o por atajos, pero con la complicidad de su familia es mucho más fácil llegar para quedarse.

Àngels S. Amorós, CULTURAMAS 

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En una cultura del usar y tirar, retomar la costumbre de reparar y reutilizar me parece tan necesario.

Pajarosenlacabeza.net

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El relato es emocionante, ambos autores (escritor e ilustrador) nos hablan de lo mismo, de todas las posibilidades que nos da lo más simple, pedalear «bajo un gran arcoíris colorado».

Bárbara Cáceres Chomalí, YOYORAMA

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